Kalach: TLC 2.0 cambiará aduanas y agenda laboral

El Economista. Caja Fuerte. Luis Miguel González. El sector empresarial mexicano debe abrir una oficina en Washington para hacer sus propias tareas de cabildeo en Estados Unidos, esto al margen de lo que el gobierno haga. Ésta es una de las conclusiones a las que llega Moisés Kalach luego de un año y semanas de negociación del TLC 2.0. “No es que haya un problema con el gobierno, hemos trabajado bien con ellos, pero los empresarios debemos trabajar de otro modo en esta relación estratégica”.

Hablar con Kalach es útil para entender la negociación del TLC, él era el máximo representante de los empresarios en el equipo mexicano. “Esto no ha terminado. No sólo porque está pendiente la resolución con Canadá, sino porque falta que el Legislativo lo apruebe. No podemos hacer confianza, hablamos mucho del Congreso de EU, pero hay que estar atentos a lo que pasa en México”.

La negociación no sólo tenía que ver con la industria automotriz, aunque por momentos parecía así, dice el empresario, miembro de una de las familias más importantes del sector textil y confección de América Latina, propietaria de Grupo Kaltex. “Es muy pronto para hablar de ganadores y perdedores, incluso en una misma industria hay diferentes visiones. En automotriz, cada empresa tiene una estrategia de integración de autopartes. Cada una está haciendo su valoración y no será la misma en todos los casos”.

El acuerdo traerá grandes cambios en México, pronostica Moisés Kalach: en aduanas, en lo laboral y en la protección de la propiedad intelectual. En aduanas, México está asumiendo compromisos de fortalecimiento de revisión de mercancías, entre otras cosas. “Esto debió haberse hecho desde hace mucho tiempo. No requiere un acuerdo comercial porque tener un sistema aduanal que sí funcione es principalmente un asunto de política interna. En la industria textil, alrededor de 60% de las prendas que se venden son de contrabando”.

La protección de la propiedad intelectual es algo en lo que Estados Unidos presionó mucho, aunque la presión no es una ocurrencia de Donald Trump y su equipo. Esto ocurrió desde la administración Obama y se notó en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico TPP. Tendrá repercusiones en la industria farmacéutica y en la forma en la que se consumen algunos contenidos en Internet. “La verdad es que no había muchos argumentos para rebatir, cuando el reclamo es que no haya facilidades para la piratería”, explica Kalach.

Lo acordado en materia laboral podría verse reflejado en la forma en que se implementen las leyes secundarias de la reforma laboral en México. Kalach llama la atención sobre la “alineación” de la agenda laboral en América del Norte, “en esta materia, Canadá es el más progresista entre otras cosas porque es parte de la propuesta del partido al que pertenece Trudeau. En Estados Unidos, con Trump se dio un fenómeno raro de acercamiento de los republicanos a los sindicatos, que tradicionalmente han sido demócratas. En México, los temas laborales tendrán nuevo impulso con la llegada de López Obrador”.

Este empresario reconoce que los hombres de negocios de México habían tenido una actitud poco proactiva en la mejora de las condiciones laborales, pero afirma que esto puede cambiar muy rápido, con el TLC 2.0 como catalizador. “A todos nos conviene que los trabajadores tengan mejores condiciones. Sólo esperamos que lo laboral no se vuelva un pretexto para complicar lo comercial. Hace años pasó con el atún y los grupos de protección de los delfines”.

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