Rechazan empresarios plan fiscal de Trump

"Creemos firmemente que la forma de crear más trabajos de calidad y fortalecer la economía no es mediante recortes de impuestos para los que más tenemos, sino invirtiendo en el pueblo americano", afirma el escrito.

Bob Crandall, antiguo presidente de American Airlines y uno de los firmantes de la carta, criticó la propuesta de los políticos republicanos.

"Este recorte es absurdo. Según los republicanos no nos podemos permitir gastar más dinero publico, pero sí reducir los impuestos a los más ricos. Esto no tiene sentido", afirmó.

Promovida por la organización Riqueza Responsable, próxima a los demócratas y a la que también pertenecen los fundadores de la marca de helados Ben & Jerry's, la diseñadora Eileen Fischer y otros millonarios, la misiva proviene de promotores de la filantropía estadounidense.

"Somos los ricos a los que nos preocupa profundamente nuestra nación y su gente, y escribimos con una sola petición: no nos corten los impuestos", arranca la misiva.

La Casa Blanca ha dicho que su proyecto mantiene intacta la presión fiscal sobre los más ricos, pero una lectura de los documentos enviados al Senado y a la Cámara de Representantes muestra que las rebajas son múltiples.

No sólo se reduce el tope fiscal del 39.6 por ciento al 38.5 por ciento para las parejas que ganen más de un millón de dólares al año, sino que la iniciativa remitida a la Cámara de Representantes elimina el impuesto de sucesiones, que ahora mismo pagan unas 5 mil familias al año y que se circunscribe a herencias por encima de los 5.49 millones de dólares.

"Quitar este impuesto acarrearía unas pérdidas de 269 mil millones en un decenio, más de lo que se gasta en conjunto la Administración en la Agencia del Medicamento, el Centro de Control de Enfermedades y la Agencia de Protección Ambiental", indica la carta.

"Ni es justo ni sabio proporcionar una rebaja fiscal a los ricos a expensas de las familias trabajadoras, especialmente si se financia desmantelando programas que permiten cubrir necesidades fundamentales como la salud y la alimentación", añade.

El recorte de impuestos es una de las grandes promesas electorales de Trump y su propuesta ha sido presentada como el mayor recorte fiscal de la historia de Estados Unidos, especialmente para las clases medias y trabajadores.

Sin embargo, los cálculos más conservadores establecen que la rebaja impositiva incrementará la deuda pública en 1.5 billones de dólares en 10 años. Una subida difícil de asimilar para unas arcas que ya deben 20 billones y que en el próximo decenio aumentarán la carga en otros 10 billones.

La respuesta oficial a este desequilibrio es el optimismo: los republicanos, con Trump a la cabeza, sostienen que el recorte desencadenará una ola de inversiones de tal magnitud que detonará el crecimiento y permitirá rápidamente compensar la pérdida fiscal.

"Nuestro plan está diseñado para favorecer la inversión", ha resumido el consejero económico de la Casa Blanca, Gary Cohn.

Los demócratas y los millonarios firmantes desconfían de esta previsión, pues sus empresas ya han alcanzado beneficios récord.

"Yo gano mucho dinero", afirmó Crandall. "Si mi ingreso crece, no pienso invertir más, simplemente ahorraré más".

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