Niegan libertad a contrabandista textil

Reforma. Abel Barajas

Cd. de México (03 agosto 2018).-

Un juez federal negó concederle la libertad provisional a Alejandro Rassam Baroudi, a quien las autoridades federales señalan como el supuesto líder de una red delictiva internacional de contrabando de textiles desde China.

El Juez Tercero de Distrito en Procesos Penales Federales en la Ciudad de México determinó que no es procedente sustituir la prisión preventiva a la que está sujeto en el proceso que le iniciaron por el delito de lavado de dinero.

De acuerdo con informes judiciales, el empresario solicitó la sustitución de la medida cautelar conforme a la reforma del artículo Quinto transitorio de la Miscelánea Penal de junio del 2016, que ya no considera al lavado como delito con prisión preventiva oficiosa.

Sin embargo, el juzgador consideró que la Procuraduría General de la República acreditó el riesgo de que el imputado pudiera darse a la fuga, razón por la que desestimó su petición de salir provisionalmente de prisión.

Rassam apeló la negativa del juez y será un tribunal unitario penal en esta capital el que determine en la siguiente instancia si procede o no su libertad provisional. Por lo pronto, continuará preso en el Penal Federal de Villa Aldama, Veracruz.

Para el acusado, este es el segundo recurso que fracasa en su objetivo de conseguir la libertad, ya que antes promovió y le negaron un recurso de desvanecimiento de datos, argumentando que la Secretaría de Hacienda no presentó una querella en su contra y, por tanto, era improcedente la acusación de lavado.

Aunque apeló la determinación, el Quinto Tribunal Unitario Penal en esta ciudad ratificó el fallo del juez, quien estableció que el lavado es un ilícito que se persigue de oficio y por ello no es indispensable el requisito de la querella.

En noviembre pasado, la PGR anunció la captura de Rassam Baroudi y lo señaló como líder del contrabando de textiles en nuestro país, bajo distintos esquemas de operación.

Uno era no retornar textiles que ingresaban a México desde China y otros países asiáticos como importaciones temporales, bajo el programa IMMEX, para luego colocarles etiquetas de los Estados Unidos y ponerlos a la venta.

Otro esquema era el uso de empresas «fachada» para simular importaciones, bajo el amparo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, presentando facturas apócrifas y falsificando certificados de origen.

Las empresas en cuestión fueron creadas con los datos personales de individuos que desconocían el perfil comercial o económico de las mismas.

La PGR afirma que Rassam utilizó el sistema financiero para dispersar los recursos que ingresaron a las empresas que emitían las facturas falsas.

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