Desarrollan proyecto para rescatar el algodón de colores

El investigador Julio César Domínguez Díaz afirmó que, mediante el cultivo de más de 200 hectáreas en Oaxaca y Chiapas, ha rescatado para uso comercial e industrial 28 de los 48 algodones de colores perdidos desde hace muchos años.

“En México había, antes de la época colonial, 48 tonos de algodones de colores: verdes, rojos, cafés, grises y la gama de coyuchis -del náhuatl antiguo que quiere decir, color de lomo de coyote-, pero prácticamente se perdieron y ya solo eran utilizados para uso ritual”, afirmó en entrevista.

El también historiador originario de San Cristóbal de Las Casas, aseguró que mediante el Corporativo Domínguez que él preside, a la fecha ha rescatado algodón de 28 colores, con el agregado de que son orgánicos y asegura que el siguiente paso es exportarlo a Alemania.

Comentó que desde hace 25 años, que comenzó el sueño, estuvo buscando respaldo de autoridades de Chiapas para sembrar y rescatar algodones de colores pero “a ningún gobierno le interesó apoyar con créditos a los productores”.

Dijo que hace dos años se creó un programa con una alianza entre el corporativo que él encabeza y la delegación de la Secretaría de Economía en Oaxaca, que entrega créditos a cien familias en las que las cabezas son mujeres, para la siembra del algodón en la costa de ese estado.

“Nosotros damos la semilla y el gobierno les da un crédito para un paquete productivo para que siembren el algodón y nosotros compramos la cosecha a las cien  familias”, dijo Domínguez Díaz.

Aseguró que desde muchos años en Chiapas y otros estados del país, la fibra se cultivaba solo para uso ritual. “En el caso de los mijes de la montaña y la costa todavía lo usan; todos los pueblos de la costa chica y grande de Oaxaca y Guerrero lo conservaron de manera ritual. Se desapareció y apareció en Guatemala y luego en Perú. En Pantelhó y Venustiano Carranza, Chiapas, también se siembran matas para uso ritual”.

Insistió: “para uso ritual siempre ha estado, no desapareció, pero comercialmente se acabó, tanto que las variedades no alcanzaron los tamaños que obtuvo el blanco a través del mejoramiento”.

Aseguró que en Oaxaca, donde ya se está produciendo hilo, textiles y mezclilla terminada, se han creado empleos para más de 200 familias que cultivan 156 hectáreas de algodón orgánico que el Corporativo Julio Domínguez les compra a precio de garantía, “como amanece en la Bolsa de Valores de Nueva York”.

Otra parte de la producción, añadió, se lleva a Oaxaca y se desfibra en Nochixtlán, donde se hace el hilo, lo que ha generado empleo para cerca de 60 familias.

Señaló que en el municipio de Cintalapa, Chiapas, tiene un campo experimental de 55 hectáreas en conjunto con la Universidad Narro, con la intención de sembrar tres mil hectáreas y hacer de ese valle una región de algodones endémicos orgánicos.

El rector de esa institución que ofrece la Ingeniería en Ciencias Agrarias, Armando Rodríguez García, dijo que algunos colores solo tenían dos o tres semillas, las cuales ya se reprodujeron y están siendo investigadas para su caracterización.

Julio Domínguez comentó que “el algodón de colores se perdió en México en la Colonia por la visión de que solo lo blanco tiene valor; fue un modelo que trabajaron en el Virreinato para bajar de nivel la capacidad de pensar, de ser”, comentó.

Dijo que como parte del proyecto, ha firmado un acuerdo con el gobierno y la Universidad de la Molina de Perú para el rescate de algodones de colores en ese país y promover su siembra para exportarlo a Alemania.

“Tenemos un preacuerdo para registrar las variedades México-Perú y evitar que empresas como Monsanto se apoderen del registro de la semilla. La idea es formar una alianza entre países y tomar el mercado europeo con algodón orgánico”, aseveró.

“Ellos viven del algodón Pima y han estado conservando semillas pero no han hecho proyectos de extensión de cultivos y a partir de una reunión que tuvimos el año pasado, con el presidente Ollanta Humala y funcionarios del Ministerio de Agricultura, hicimos un acuerdo para que yo lleve mi experiencia a Perú y crear un megaproyecto de rescate y registro de semillas de algodones endémicos de colores del Perú antiguo”, agregó.

Sostuvo que sus objetivos son rescatar el algodón endémico de colores y con ello mejorar la calidad de los textiles artesanales, para poder generar un proyecto de desarrollo económico que cree empleos e industrias algodoneras en Chiapas y Oaxaca, ambos con altos índices de pobreza.

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