Optimismo de Videgaray sobre TLCAN

Hay que felicitar, sin lugar a dudas, a Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores, por su pronta reacción ante el no infundado rumor de que Donald Trump estaba considerando enviar una orden ejecutiva para sacar a Estados Unidos del TLCAN.

Tras una reunión con el presidente Enrique Peña Nieto, en la que participó el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y ya con el dólar a niveles de 19.18 pesos en el mercado interbancario, se acordó la estrategia coordinada con el gobierno de Canadá para que ambos mandatarios llamaran a Trump para hacerle ver las consecuencias negativas de terminar con el TLCAN en lugar de renegociarlo.

Al dar a conocer la llamada con Peña Nieto y Trudeau, Trump dijo que no se retiraría “por ahora” del TLCAN, aunque dejó abierta la amenaza de retirarse, y su exigencia de una negociación que se traduzca en un tratado más “justo” para Estados Unidos.

Aunque el peso recuperó parte del terreno perdido se mantiene presionado no sólo porque nadie sabe qué pretende realmente Trump con un tratado “más justo”, sino porque los precios del crudo se mantienen a la baja. El dólar cerró ayer en el mercado interbancario en 19.05 pesos.

Videgaray, quien desde la Secretaría de Hacienda ha demostrado ser un optimista irredento, asegura que México y Estados Unidos han avanzado “enormemente” en su relación a través del diálogo y se muestra optimista sobre la renegociación del TLCAN.

El problema es que Trump es impredecible y, aunque Videgaray habla de avances enormes, en realidad el mandatario estadunidense sí estaba y sigue considerando salirse del TLCAN.

Las negociaciones serán muy complejas y, en el mejor de los casos, iniciarán en agosto porque hay que esperar 90 días después de que Trump envíe al Senado la solicitud formal para renegociar el acuerdo comercial.

A México, desde luego, le urge iniciar la negociación para que no se empalme con el proceso electoral de 2018.

DERECHOS DE AUDIENCIA, PERDIÓ IFT

Una buena noticia es que se aprobó ayer en la Cámara de Diputados, con 288 votos a favor, la reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que constituye un revés para el IFT, que pretendía imponer sus lineamientos en derechos de audiencia con aberraciones como obligarnos a todos los comunicadores a distinguir entre información y opinión.

Falta aún que esta reforma, que impulsó el panista Federico Döring, sea aprobada en el Senado, aunque se anticipa que igual que en la Cámara de Diputados, habrá voto a favor del PRI, PAN, PANAL y el PVEM.

Una vez que sea aprobada en el Senado, quedarían ya sin materia las controversias constitucionales interpuestas por el Ejecutivo y el Senado ante la SCJN en contra de ocho artículos de la Ley Federal de Telecomunicaciones y los lineamientos generales sobre la defensa de las audiencias del IFT, que es el regulador del sector.

Aunque el IFT defendió sus lineamientos, en realidad sí generaron una gran oposición entre todos los medios porque atentaban contra nuestra libertad de opinión. Además, se termina la ventaja de los medios extranjeros, a los que no les aplicaban las restricciones del IFT.

NUEVO FARM OUT DE PEMEX

Si hay un rubro que avanza a paso de tortuga en la Reforma Energética son las asociaciones de Pemex con el sector privado a través de los farm outs. Parte del problema, como ya le hemos señalado, no es sólo que Pemex, que dirige José Antonio González Anaya, es un elefante difícil de mover, sino el proceso burocrático que debe seguir la empresa para poder firmar un farm out.

Por lo pronto, ayer se anunció que el Consejo de Administración de Pemex aprobó enviar a la Secretaría de Energía la solicitud para un farm out en el bloque Nobilis Maximino, en aguas profundas en la zona del cinturón Plegado Perdido del Golfo de México, a 230 km de las costas de Tamaulipas y 15 km de la frontera marítima con EU.

Se prevé que será un bloque atractivo no sólo por su localización y cercanía con el bloque Trion, sino porque tiene un potencial de 300 mil barriles diarios de petróleo durante los próximos 8 años.

Lo que procede ahora es que lo apruebe la Secretaría de Energía –que no es un proceso rápido– y, posteriormente, que la Comisión Nacional de Hidrocarburos, que preside Juan Carlos Zepeda, se encargue de la licitación pública.

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