El textil pone en jaque el acuerdo por el ‘made in’ entre Europa y el Mediterráneo

El textil, a un paso de abortar el pacto comercial entre Europa y el Mediterráneo por el made in. Hace diez años que ambas partes avanzan en estas negociaciones para consensuar la normativa de origen y, antes del último verano, se habían marcado como objetivo cerrar un pacto a principios de 2018. Sin embargo, las conversaciones referentes al sector textil continúan encasquilladas y podrían arrastrar al acuerdo a un punto muerto que derivaría o bien hacia una solución política o bien, a pactos bilaterales.

 

La normativa europea sobre el origen de los productos define su procedencia y determina si pueden acogerse o no a las ventajas arancelarias. En el caso concreto de la industria de la moda, para que un artículo tenga como origen la Unión Europea, por ejemplo, debe demostrar que dos de sus transformaciones sustanciales se han realizado en este territorio. Estas transformaciones son la hilatura, la tejeduría y la confección. Como caso excepcional, se otorga también el origen europeo a la estampación, siempre que aporte más del 52% del valor al producto.

 

Los países de la cuenca mediterránea, entre los que se encuentran actores clave en la cadena de suministro de la moda, como Marruecos, Túnez, Israel, Jordania o Líbano, piden a Bruselas que flexibilice esta normativa para que, en vez de dos transformaciones sustanciales, baste con sólo una para otorgar el origen europeo de los productos. Sin embargo, hasta ahora, Europa ha defendido la postura de la patronal europea del sector, Euratex, que continúa exigiendo la doble transformación y sigue rechazando la petición de la transformación única.

 

El acuerdo por la normativa de origen podría terminar en punto muerto y derivar hacia una solución política o hacia pactos bilaterales

 

La organización empresarial europea hizo entrega a la Comisión Europea en 2012 del documento en el que recogía sus premisas, entre las que se encuentran mantener la doble transformación. Euratex propuso también algunas variaciones en las operaciones sustanciales y en las reglas complementarias. La industria textil en Europa defiende la fórmula actual, que considera aperturista comparándola con la de otros países, como Estados Unidos, que exige las tres transformaciones substanciales para que un artículo textil tenga procedencia estadounidense.

 

No obstante, la industria textil y de la confección es el único sector que ni siquiera tiene un principio de acuerdo en la normativa de origen. En la mayoría de los sectores ya se han cerrado un pacto y, en otros, quedan detalles. En la moda, las posiciones continúan enrocadas. En las últimas semanas, las negociaciones se han intensificado en busca de un acuerdo in extremis y a contrarreloj. No obstante, ninguna de las dos partes parece dispuesta a aflojar.

 

En el caso de no llegar a un pacto, ya empiezan a barajarse posibles planes B. En este sentido, se abren tres escenarios. Uno de ellos es dejar la negociación en punto muerto, sin resolución. Otro escenario es que las conversaciones llevadas a cabo hasta ahora en un entorno técnico trasciendan al ámbito político. Por último, el tercero pasa por establecer pactos bilaterales ante la falta de consenso también entre los países de la cuenca Mediterránea.

 

Euratex considera que si finalmente se acordara flexibilizar la actual normativa, sería un duro golpe para la industria europea del textil y la confección porque facilitaría la salida del territorio de más procesos. Por su parte, para los países mediterráneos estas negociaciones son clave porque para muchos de ellos, como Marruecos, Túnez o Egipto, la industria textil y de la confección es estratégica en sus economías. Se calcula que el 40% del comercio del textil y la confección de la Unión Europea se realiza con los países de la franja mediterránea.

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