El costo del eCommerce en el TLCAN

Dinero en Imagen. Extranet, Paul Lara. Poco se habla sobre las conversaciones y posibles arreglos en los temas de comercio electrónico que se llevan a cabo en el marco de la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), para extender los límites a los productos internacionales que los ciudadanos pueden comprar en línea sin impuestos.

Desde hace ya varios meses hemos visto que las tendencias mundiales de consumo indican un rápido aumento de la demanda de productos minoristas en internet, y aumentar los límites a comprar más sin impuestos desde Estados Unidos y Canadá podría ser un fuerte golpe a las minoristas tradicionales en México, aunque también un impulso a transformar digitalmente a muchas de ellas para competir.

Vamos a los detalles: los consumidores en EU pueden comprar productos en línea sin impuestos hasta por 800 dólares, mientras que los consumidores canadienses y mexicanos deben pagar un impuesto significativo para pedidos en línea de bienes internacionales por encima de 16 y 50 dólares, respectivamente. De momento esto desalienta a los consumidores de estas naciones a comprar productos no disponibles en sus países de origen. Pero al quitar ese arancel, esto podría cambiar drásticamente.

Estados Unidos reconoce el crecimiento exponencial de la industria minorista en línea y la gran proporción de empresas de su nación que lideran este crecimiento. Por ello, han presionado a sus socios para que sea más fácil que el comercio electrónico fluya en América del Norte.

Y aunque fuentes me han comentado que Canadá y México han sido resistentes debido a que varias industrias han expresado su preocupación de que permitir que más consumidores salten de las tiendas físicas les sacaría
del negocio, la flexibilización en otros capítulos ha conllevado a que ambas naciones no pongan “peros” a este en particular.

Abrir las puertas para que canadienses y mexicanos puedan comprar más productos internacionales de manera asequible beneficiaría desproporcionadamente a la industria minorista estadunidense. De los diez principales minoristas mundiales en línea, cinco tienen su sede en ese país, y ninguno en Canadá o México.

Un auge en las ventas en línea de estos países abriría nuevos mercados para los minoristas pequeños y medianos que, generalmente, carecen de la escala para llegar a los mercados internacionales. De manera similar, el cambio permitiría a las pequeñas empresas de Canadá y México comprar suministros de EU a mejores costos.

Sin embargo, el cambio también podría perjudicar inadvertidamente a los minoristas tradicionales. Permitiría que los proveedores de países con mano de obra aún más barata, como China y Vietnam, inunden el mercado con productos baratos, a granel, que aún podrían cotizar por debajo del nuevo límite.

La duda que se crea bajo este precepto es qué tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrirá las puertas a su “enemigo comercial” en su país, gracias al impulso que le dará a empresas “monopólicas” como Amazon y Alibabá (que se vería favorecida alternamente) al respaldar una política que aumenta sus ganancias, ya que tienen muchas ventajas en el mercado, mientras que algunos minoristas y fabricantes de EU cierran al no competir. Esto podría enojar a gran parte de su base.

En México, ¿qué pasará cuando vengan los reclamos a Andrés Manuel López Obrador con los cambios en el TLCAN en materia de comercio electrónico? ¿Promulgará un conjunto integral de políticas proteccionistas para defenderse de lo que afirmará como un ataque a las industrias mexicanas? El tiempo hablará.

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