Claudio X. González, el combate a la corrupción desde la iniciativa privada

El Financiero. Gonzalo Soto. No hace mucho, cuando algunos escuchaban el nombre de Claudio X. González solían hacer una pregunta: “¿Te refieres al papá o al hijo?” Hoy en día es mucho más común dar por sentado que se trata del segundo. Y no es que el papá, el prominente empresario que por varias décadas encabezó Kimberly Clark México y presidió el Consejo Coordinador Empresarial, haya perdido relevancia, sino que los esfuerzos de su hijo en la exhibición, denuncia y el combate a la corrupción le han concedido reflectores, primeras planas y hasta menciones de una posible candidatura presidencial en 2018.

González hijo se formó como abogado en la Escuela Libre de Derecho, en donde presidió la Sociedad de Alumnos. Posteriormente, estudió una maestría en Derecho y Diplomacia en la Fletcher School of Law and Diplomacy de la Universidad de Tufts, en Massachusetts, y el doctorado en Derecho y Relaciones Internacionales en la misma institución. Temprano en su trayectoria profesional se involucró en la política nacional, sobre todo de la mano del PRI, partido del cual su padre fue cercano durante varios años. En 1994, González fungió como coordinador de asesores de Luis Téllez durante la campaña presidencial de Ernesto Zedillo, posteriormente fue jefe de la unidad de prospectiva y proyectos especiales de la Presidencia. Su paso por el gobierno lo llevó también a las secretarías de Agricultura y la de Trabajo y Previsión Social. De hecho, tuvo participación dentro del equipo de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que actualmente está bajo revisión.

Sin embargo, Claudio X. González Guajardo ha ganado mucho más reconocimiento como activista de causas como la educación en México y más recientemente, el combate a la corrupción. De todas las organizaciones que ha ayudado a crear y en las que se ha involucrado, dos destacan con fuerza: Mexicanos Primero, cuyas iniciativas para reformar el modelo educativo en México lo llevó a enfrentarse con el SNTE, y México contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), que le ha ganado un enemigo mucho más formidable: el gobierno mexicano.

“Estoy convencido de que es un mexicano de primera, muy valiente y que ha investigado más a favor de la sociedad que la propia autoridad”, asegura Juan Pardinas, director general del IMCO. “Su motivación es sincera y es hasta cierto punto básica: que este país de más alegrías y muchos menos vergüenzas que hasta ahora”. Destacó que una de las mayores virtudes de González ha sido formar equipos de trabajo talentosos, que han logrado generar información que sacude la forma en que vemos el país. La exhibición de desvíos, desfalcos y fraudes de funcionarios, así como la corrupción que evita que sean castigados, son una aportación invaluable de González y su gente, en un momento en que la ciudadanía reclama un mayor Estado de Derecho, apuntó Pardinas.

En los últimos meses, González y su equipo de MCCI han investigado los desvíos de recursos en la administración de Javier Duarte en Veracruz, la corrupción en licitaciones carreteras y la que imperó en la relación de funcionarios públicos mexicanos con la empresa brasileña Odebrecht.

Si alguien duda de que ha pisado intereses importantes basta recordar que, al igual que otros activistas, fue objeto de una presunta intervención telefónica por parte del gobierno, de acuerdo con una investigación de The New York Times. “Lo que ocurrió en el caso de las escuchas es la prueba de que Claudio está haciendo bien las cosas, de que ha incomodado a muchos que se sentían a gusto”, afirmó Pardinas, quien también padeció las intervenciones telefónicas. “Necesitamos que siga haciendo lo que hace”.

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