La idea principal bajo consideración excluiría de las exportaciones de Estados Unidos cualquier producto que primero fuera importado al país, como los automóviles, y que luego sea transferido, sin hacerle cambios, a un tercer país como Canadá o México, señalaron las fuentes a The Wall Street Journal.

Los economistas dicen que ese enfoque inflaría los números del déficit comercial porque típicamente contaría los productos como importaciones cuando entran al país, pero no contaría los mismos bienes cuando vuelven a salir, conocidos como reexportaciones.

Los datos sobre las balanzas y los excedentes comerciales, ampliamente seguidos por el Congreso, están al centro de una batalla política sobre si los acuerdos comerciales existentes deberían conservarse, renegociarse o eliminarse.

Un déficit comercial mayor le daría a la Administración Trump municiones cuando argumenta que los tratados comerciales necesitan ser renegociados, y podría ayudar a incrementar el apoyo político a la imposición de aranceles.

Los burócratas de carrera objetaron la semana pasada cuando se les pidió preparar datos usando la nueva metodología, de acuerdo con personas familiarizadas con las discusiones. Estos empleados en la oficina del Representante Comercial de EU acataron las instrucciones, pero incluyeron sus opiniones sobre por qué creen que el nuevo cálculo no fue preciso.

Una persona familiarizada con las discusiones indicó que se les dijo a los empleados que los nuevos cálculos serían presentados a miembros del Congreso.

El efecto de dicho cambio sería particularmente pronunciado en los datos que involucran a países que tienen tratados de libre comercio con EU, dijo esta persona, y en algunos casos, la nueva metodología podría convertir un excedente comercial en un déficit comercial.

Los funcionarios de comercio de Trump comentaron que la idea es parte de una discusión inicial y que examinan diferentes opciones. No está claro si la Administración adoptaría un enfoque nuevo para medir el comercio como parte de los datos gubernamentales oficiales, o simplemente usaría el cálculo más alto del déficit para argumentar a favor de nuevos tratados comerciales.

"No estamos ni remotamente cerca de una decisión sobre eso aún", dijo Payne Griffin, subjefe de personal en la oficina del Representante Comercial de EU. "Tuvimos una junta con el Departamento de Comercio, y dijimos '¿sería posible recopilar esas otras estadísticas?'".

La Oficina de Asuntos Económicos del Departamento del Comercio señaló el viernes: "las discusiones internas sobre los métodos de recopilación de datos no son más que la continuación de un debate de mucho tiempo y son parte del proceso normal de la oficina al tiempo que procuramos proporcionar las estadísticas más precisas posibles".

Edward Gressner, representante comercial asistente de EU en políticas y economías, se negó a emitir comentarios.

Robert Lighthizer, nombrado representante comercial por Trump, aún no ha tenido una audiencia en el Senado.

Una vocera de la Oficina del Censo, que calcula los números del déficit comercial, dijo no estar enterada de ninguna discusión al respecto.

Los economistas están observando el uso de los datos gubernamentales por parte de la Administración Trump al tiempo que el Presidente busca promover sus políticas económicas.

Sobre el déficit comercial, los que apoyan un nuevo enfoque afirman que buscan una perspectiva más precisa del valor de las mercancías producidas en un país y consumidas en otro. Con su enfoque en la manufactura nacional, los funcionarios quieren medir las exportaciones de productos hechos en EU, no los artículos embarcados desde el extranjero y reexportados.

Varios economistas entrevistados por el Journal estaban incómodos respecto a excluir completamente las reexportaciones de las exportaciones, pero no las importaciones.

"Como estadístico, generalmente quieres simetría", expresó Steve Landefeld, ex director de la Oficina de Análisis Económico (BEA). "Si se van a empezar a excluir las reexportaciones de las cifras de exportaciones de EU, probablemente por razones de simetría", uno también querría ajustar las cifras de las importaciones.

Trump ha criticado la política comercial de Presidentes anteriores y ha culpado a los acuerdos comerciales anteriores, incluyendo el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC), de la pérdida de empleos.

Muchos economistas dicen que los acuerdos comerciales no juegan un papel importante en determinar la balanza comercial total que, afirman, está más vinculada con la inversión y las tasas de ahorros. Otros apuntan al excedente que EU tiene en el comercio de servicios como una creciente ventaja competitiva, aun cuando las exportaciones de mercancías se quedan atrás de las importaciones.

Sin embargo, Trump y sus asesores ven el déficit comercial de los bienes estadounidenses como un indicador de la debilidad económica del país.

En repetidas ocasiones ha mencionado el déficit comercial de 63.1 mil millones de dólares de EU con México el año pasado.

Bajo el nuevo enfoque, el déficit comercial con México sería casi dos veces mayor: 115.4 mil millones de dólares. La diferencia se debe en gran parte a la forma de tratar las reexportaciones.

Éstas actualmente son incluidas en las "exportaciones totales" citadas y utilizadas por la Oficina del Censo para calcular la balanza comercial.

Por el lado de las importaciones, los funcionarios exploran la posibilidad de cambiar a "importaciones para el consumo", una manera más estrecha de medir las importaciones que haría menos diferencia en la balanza total.

La Administración Obama, que resistió las llamadas de los detractores de su política comercial a cambiar las cifras, argumentó que excluir los artículos reexportados de la columna de exportaciones, pero incluirlos en las importaciones, podría inflar el déficit comercial o reducir los excedentes.

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