Urgen establecer objetivos para TLC

En entrevista con REFORMA, el académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas lamentó que, al igual que en 1993, no haya una posición oficial mexicana que defina los objetivos en la negociación con Estados Unidos y Canadá.

«Tenemos un documento oficial de la oficina del Representante Comercial de EU con los objetivos del Gobierno estadounidense para la renegociación. Me gustaría ver un documento de este mismo tipo para México. Seguimos con la política reactiva de ‘a ver que dice EU y después nos pronunciamos'», externó.

«Estamos igual que hace 23 años, en donde la preocupación central es si el TLC renegociado va a ser aprobado por los legisladores estadounidenses y no en el paso número uno, que es cómo generar un proceso de renegociación que vaya más allá del punto de vista de la cúpula empresarial y de los altos funcionarios de la Secretaría de Economía», expresó.

La política comercial, dijo, es una política pública, lo cual no implica revelar información que por naturaleza tiene que ser reservada, pero sí transparentar los objetivos.

Para el experto, es un error considerar que lo único importante es que la renegociación se apruebe en EU y no generar una base de apoyo y de sustentación al interior del País.

Los funcionarios mexicanos, criticó, tratan la renegociación del TLC como un tema técnico, cuando es fundamentalmente político, que requiere ganar legitimidad dentro de México.

«Toman la renegociación como si fuera automática, porque tienen los votos en el Senado y la anuencia de la cúpula empresarial. Eso que hicieron en 1993 no aplica al México de 2017, que es mucho más complejo y diverso, y que no se puede tratar como una estructura política monolítica», señaló.

Heredia advirtió que en esta negociación no se lidia con un Gobierno racional, por lo que, en alguna etapa, el Presidente Donald Trump podría anunciar nuevamente el retiro de EU, no a raíz de lo que diga el texto, sino de lo él juzgue.

El documento del Representante Comercial, refirió, tiene como propósito imponer la legislación estadounidense a sus otros dos socios comerciales, tratando de meter por la puerta trasera lo que ya perdió en la Organización Mundial de Comercio.

Del documento estadounidense, el académico destacó que incluya lenguaje sobre transparencia y anticorrupción, que, dijo, son temas que deben estar vinculados a sanciones comerciales.

Sin embargo, indicó que el gran tema ausente en el proceso es el de los trabajadores mexicanos, que 24 años después siguen representados por la CTM, en momentos en los que la miseria de los salarios mexicanos, tanto los manufactureros como los mínimos, son considerados por EU como dumping social, de subsidio a las exportaciones mexicanas.

«Eso va a ser un tema recurrente que va a traer choques en la negociación», advirtió.

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