TLCAN, TLCAN

1.

Las campanas suenan en el proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Son muchos los signos que apuntan a un acuerdo en las próximas cuatro semanas, significado por la práctica permanencia del canciller mexicano en Washington, los encuentros constantes con el primer yerno estadounidense, Jared Kushner, así como las declaraciones de los mandatarios de Estados Unidos y Canadá que perfilan las negociaciones en el más alto nivel de las decisiones políticas, es decir en las cercanías de un acuerdo.

El propósito es evitar que los calendarios políticos de México y Estados Unidos conviertan las negociaciones en un peso muerto en las agendas electorales. Además, los tres países necesitan asumir un triunfo político en esta materia, por lo que las “cápsulas tóxicas” referidas a las reglas de origen, la resolución de controversias, las ventanas estacionales agropecuarias y la extinción del tratado cada cinco años estarían por aligerarse.

2.

Los mercados han descontado al menos parcialmente una resolución favorable al acuerdo, lo que ha permitido cierta recuperación del peso mexicano. Cabe recordar que el primero de mayo expiraba la exención de Estados Unidos a las exportaciones de acero y aluminio de México y Canadá, misma que fue prorrogada otro mes, en tanto que el presidente Trump pareciera dispuesto a aceptar un acuerdo “no muy favorable a Estados Unidos” antes que derrumbarlo en el préambulo de las elecciones intermedias en las que podría perder numerosos asientos republicanos en los estados que se verían afectados por una caída del Tratado.

De lograrse un acuerdo aceptable para ambos, en México se leería una señal de estabilidad macroeconómica y un seguro contra cambios intempestivos e irracionales en la política económica y comercial mexicana, considerado como un antídoto al populismo y un “blindaje” o anclaje para las reformas estructurales.

3.

Tras ocho rounds más, uno de alto nivel actualmente en curso, los equipos negociadores se reunirán nuevamente el 7 de mayo con el TLCAN en el horizonte. ¿Cómo impactará en las campañas? No es difícil percibirlo. Para el señor López, quien expresamente pidió se dejara el asunto al nuevo gobierno electo en julio, sería una concesión o subordinación a Estados Unidos, algo así como una vergüenza nacional. Si bien difícilmente llegaría a sugerir una cancelación para el frente perrepán significaría un paso necesario, pero insuficiente, para construir una mejor relación bilateral en tanto que el ciudadano Meade lo consideraría empático con la política económica necesaria para el país con estabilidad general, honestidad, crecimiento, bienestar y empleos que propone. 

4.

Entretanto, en lo que vendría a ser un precedente del “blindaje de las reformas estructurales”, el Senado mexicano ratificó ya el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TPP-11). El acuerdo entrará en vigor una vez que sea ratificado por seis de 11 países miembros, siendo México el primero en hacerlo.

Dicho tratado es tan moderno como puede serlo el futuro TLCAN, pues no sólo comprende el comercio de bienes y servicios, sino que también regula la relación entre los países miembros respecto a la propiedad intelectual, inversión, servicios financieros, telecomunicaciones y comercio electrónico, entre otros.

5.

Pero quizá lo más relevante es que la ratificación del TPP y TLCAN, en su caso, consolidan el conjunto de reformas estructurales realizadas al integrarlas en varios de sus capítulos, lo que las hace de observancia obligada para México al estar inscritas y ratificadas en un texto legal internacional con paridad al nivel jerárquico de la Constitución mexicana. Será de observancia obligada para quienquiera, liberal o populista, que gane las elecciones.

Comparte este contenido:

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest