Se negocia un capítulo laboral, no sólo el salario: Kalach

Previo a la quinta ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que se realizará en México esta semana, el empresario Moisés Kalach, el representante de la iniciativa privada, expuso que lo que está en juego no es sólo el acuerdo, sino “una visión del país”, y añadió que lo que se revisa es un capítulo laboral completo, no sólo el salario.

El coordinador del cuarto de junto detalló que en la mesa de negociación no existe el tema del salario, sino un capítulo laboral, “que incluye los estándares y el cumplimiento de la libertad laboral, los derechos de tener sindicatos y los de huelga, de no tener menores trabajando. Son derechos con los que todos estamos de acuerdo”.

Expuso que en el acuerdo comercial original, que ha estado vigente por más de 23 años, no había un capítulo laboral, por ello no se podían aplicar sanciones comerciales por fallas en dicho tema, y comentó que el aumento salarial  debe subir al ritmo de la productividad, no por una imposición del gobierno estadounidense.

“No vamos a negociar salarios, vamos a negociar estándares porque un tema salarial no se va a cumplir; si queremos que el poder adquisitivo de todo el país y de los trabajadores suba, debe subir por productividad no porque Estados Unidos lo impuso”, puntualizó.

En un diálogo organizado por la agencia de noticias Thompson Reuters, Kalach destacó que México no saldrá de la mesa y que la estrategia es “buscar el balance, negociando lo que se puede negociar”, pues “lo que está en juego es mucho más que el TLCAN, es una visión de país”.

En el evento comentó que los empresarios mexicanos están optimistas y que sí creen que el tratado comercial continuará, “aunque con algunos costos para todos”.

El representante de la IP comentó que uno de los temas más importantes para Estados Unidos es el automotriz, ante ello, Kalach indicó que el equipo negociador de dicho país está confundido, pues conocen a la parte mexicana desde hace años, pero tienen que poner propuestas sobre la mesa que no les gustan y buscan tener ciertas ventajas para ellos, por lo cual “el proceso es frustrante”.

Además, expuso que “para nosotros, lo que importa es la calidad de la negociación. No vamos a sacrificar todo y vender nuestro país con malas decisiones por 30 años, solamente porque tenemos un calendario apretado”.

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