México y el TPP, ¿y China?

Desde octubre de 2015, los poderes ejecutivos de los 12 países que conforman el Acuerdo de Asociación Transpacífico (o TPP, por sus siglas en inglés) aprobaron el TPP, desde entonces el mismo se encuentra a discusión y aprobación por los respectivos poderes legislativos. En México la Cámara de Senadores, creó la "Comisión Unida" conformada por varias Comisiones de la Cámara de Senadores y bajo la coordinación de la Comisión de Relaciones Exteriores y de su presidenta, la Senadora Gabriela Cuevas Barrón. Por el momento, la Comisión de Relaciones Exteriores no ha iniciado con las funciones que el Ejecutivo le ha delegado desde hace varios meses, es decir, iniciar con una fase de dictaminación y consulta sobre el TPP, el acuerdo comercial de mayor relevancia -en extensión y profundidad- para la socioeconomía mexicana en las últimas décadas.

Más allá del tema anterior, es relevante preguntarse cuáles son los principales temas y aspectos que México se ha planteado ante China, desde 2003 el segundo socio comercial de México y con quien, desde 2013, se propuso una "asociación estratégica integral". El Centro de Estudios China-México (Cechimex), de la UNAM, recientemente publicó 15 breves análisis con embajadores, funcionarios, empresarios y académicos sobre la temática y con el título "Desempeño y propuestas para 2016-2018". Destacan un grupo de propuestas y sugerencias.

Primero. Existe un enorme potencial en la relación entre México y China, aunque por el momento no se ha aprovechado en México ante la falta de una efectiva estrategia en el corto, mediano y largo plazo. Tanto en el ámbito político como comercial México debiera hacer un esfuerzo unilateral para reactivar la relación y "descifrar" la relación ante múltiples tensiones e incomprensiones; la responsabilidad y principal interés pareciera estar sobre todo en el lado mexicano.

Segundo. Si bien se pudiera partir de una buena relación diplomática y política entre ambos países, la relación económica -inversiones, comercio, proyectos de infraestructura, entre otros- hace indispensable revigorizar la relación en forma inmediata. Tanto el propio TPP como la relación comercial de importaciones/exportaciones de 14/1 en 2015, así como la insignificante inversión extranjera directa de China en México (de 0.1 por ciento del total durante 1999-2015) reflejan serias tensiones y efectivas problemáticas que requieren de solución en el corto plazo. Si se consideran los fracasados proyectos de Dragon Mart y del tren rápido, así como el actual paro del proyecto de Chicoasén II en Chiapas, el ámbito económico requiere de actores protagónicos que resuelvan las problemáticas económicas existentes.

Tercero. Existen en la actualidad docenas de propuestas para revitalizar la relación política y económica bilateral; el arriba mencionado documento del Cechimex destaca la potencial importancia de las Zonas Económicas Especiales, en productos específicos en el ámbito agropecuario, manufacturero y el turismo, y considerando significativas experiencias de varias docenas de empresas chinas en México y otras menos mexicanas en China. Estas propuestas, sin embargo, no han sido registradas, evaluadas y estructuradas por las autoridades responsables de la relación binacional.

Lo anterior brinda una excelente oportunidad para hacer frente a los enormes retos y oportunidades que genera la relación entre México y China, más allá del TPP; en entidades y cadenas de valor específicas los retos son críticos. Por el momento, sin embargo, ni la Cámara de Senadores ni las autoridades responsables en el Ejecutivo en México vinculadas al TPP y a China están siquiera empezando a generar las condiciones básicas de conocimiento en las áreas requeridas, ¿para cuándo?

Profesor del Posgrado en Economía y Coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM

https://dusselpeters.com

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