Las empresas sudamericanas apuestan por México

Milenio, Gustavo Stok

La siderúrgica de origen argentino, Ternium, invertirá 1,140 millones de dólares (mdd) para construir una planta de laminación en caliente en Pesquería, Nuevo León. El retailer chileno Falabella, que en 2016 se asoció a Organización Soriana, continúa con la construcción de sus dos primeras tiendas de mejoras para el hogar, Sodimac.

En tanto, la petrolera de origen colombiano, Ecopetrol, sigue invirtiendo en los trabajos de preperforación para ejecutar los contratos que obtuvo, en alianza con Pemex y la malaya Petronas, para los Bloques 6 y 8 de aguas someras en el Golfo de México de la Ronda 2.1.

Las compañías argentinas, chilenas, colombianas, además de las brasileñas y peruanas, se lanzaron a crecer en México durante los últimos años, en parte seducidas por la apertura económica, un mercado de altos volúmenes y las promesas de una clase media en expansión.

¿Seguirá ese empuje de la inversión sudamericana bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador? “La ideología del presidente electo hace que se vean con buenos ojos las inversiones provenientes desde Sudamérica”, dice Leticia Armenta Fraire, directora del Centro Económico del Tecnológico de Monterrey.

En sus discursos de campaña, López Obrador reiteró que revisará los contratos derivados de las subastas petroleras. “No podemos decidir las inversiones por declaraciones: la visión nuestra es de largo plazo y decidimos apostar por México, dado el marco institucional y regulatorio que promovió el gobierno y que fue ratificado por el Congreso”, dice Juan Manuel Rojas, vicepresidente de Nuevos Negocios de Ecopetrol, y añade que “seguimos muy entusiasmados con México, pero si López Obrador concreta la revisión de los contratos surgidos de las subastas, tal cual dijo en la campaña, generaría mucha incertidumbre y sería algo muy negativo para México”.

Leticia Armenta menciona que “Si bien serán examinados los temas de corrupción, como el de Odebrecht, hay buenas perspectivas para las empresas sudamericanas con el nuevo gobierno”. A esta percepción favorable promete sumarse la recuperación de los desembolsos de empresas brasileñas, las más grandes en términos de facturación del sur del continente.

Con vientos a favor

“En los últimos dos años, firmas brasileñas, que tenían a México como plataforma de exportación al mercado estadounidense, sufrieron las incertidumbres por el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y eso desaceleró las inversiones”, dice Livia Lopes Barakat, especialista del área de Negocios Internacionales de la Fundaçao Dom Cabral, en Minas Gerais.

En ese marco, mientras que en 2015, las inversiones de las empresas de origen brasileños en el país sumaron 1,144.6 mdd, solo el año pasado, cayeron a 203.9 mdd, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Economía (SE). Pero esos obstáculos empiezan a quedar atrás.

En la encuesta anual a 65 empresas con inversiones fuera de Brasil realizada a fines del año pasado por la Fundaçao Dom Cabral, 4.6% de las compañías señalaron que aumentaron o planean incrementar sus operaciones en México, el triple de aquellas que prevén reducirlas.

“Según nuestro contacto con empresas de Brasil que tienen operaciones en México, el cambio de gobierno no constituye un factor relevante a la hora de decidir las próximas inversiones en el país”, dice Lopes Barakat. Agrega que “de hecho, compañías como Vicunha Textil y la petroquímica Braskem nos informaron explícitamente que planean intensificar sus movimientos en México”.

A esas empresas se suma la firma de cosméticos Natura, que ya cuenta con unas 150,000 consultoras en México y planea convertirse en la principal firma de venta directa en el país en cinco a diez años. El banco Bradesco —bajo el mercado de tarjetas de crédito con la firma BradesCard—, y Tramontina, una firma de herramientas y artículos de jardinería ubicada en el Estado de México, que apuestan en el país.

Foco en el consumo

Otro de los motores que prometen impulsar las inversiones de las empresas sudamericanas en México en los próximos años, es el incremento del consumo, una de las principales apuestas del equipo económico que asesora a López Obrador.

Si se concretan las promesas de campaña en torno a un incremento de la inversión pública directa y del gasto social en los pobres, que tienen tasas de ahorro muy bajas, el escenario sería muy favorable para buena parte de las empresas sudamericanas presentes en México, enfocadas en los segmentos de consumo masivo.

La argentina Blue Star Group, propietaria de las cadenas de accesorios de moda, Todo Moda e Isadora, prevé abrir 14 nuevas tiendas en México este año, que se sumarán a las 307 tiendas que la compañía ya inauguró en el país.

Por otro lado, la tienda de mejoramientos para el hogar Sodimac, controlada por Falabella, planea abrir 20 tiendas en los primeros cinco años tras su arribo a México, lo que representará una inversión conjunta por 600 mdd. El incremento del consumo también promete apuntalar las operaciones de la empresa argentina de alimentos Arcor y la chilena Tresmontes Lucchetti.

Por su parte, la tradicional empresa de café colombiana Juan Valdez considera que los principales motores para el incremento del consumo son el turismo y la expansión de la clase media. “La cultura del café en México tiene cada vez más importancia y los consumidores son más conocedores y sofisticados”, comenta María Paula Moreno Realphe, vicepresidenta Internacional de Procafecol, compañía que gestiona la marca Juan Valdez.

La vicepresidenta agrega que “esto representa una oportunidad muy grande para la consolidación y expansión de la marca Juan Valdez, que vendría principalmente del crecimiento en la codificación en supermercados y nuevas aperturas de tiendas de café, además de grandes expectativas de crecimiento en el segmento de HORECAS (hoteles, restaurantes y cafeterías) aprovechando la diversidad del turismo en México”.

Para Moreno Realphe, nada cambió en los planes de Juan Valdez para México tras el triunfo de López Obrador.“Tenemos que seguir apuntando a una consolidación y expansión en el mercado mexicano, pues estamos convencidos de que tenemos grandes oportunidades de desarrollo en este país”.

En ese sentido, las empresas dependientes del consumo masivo y las petroleras sudamericanas con inversiones en México, no escapan a la incertidumbre que alcanza a todo el sector energético del país.

No obstante, México se mantuvo como el mejor país para invertir en Latinoamérica, en la clasificación del Banco Mundial de 2017.

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