Artimañas fiscales

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha insistido en muchas ocasiones que México cuenta con fundamentos macroeconómicos sólidos. La semana pasada señalé que ese comentario, para consumo de los inversionistas extranjeros, agencias calificadoras y público en general, no refleja adecuadamente nuestra realidad.

De hecho, nuestras autoridades fiscales han estado utilizando recientemente un par de artimañas orientadas a retrasar el conocimiento de la magnitud del problema de las finanzas públicas, que muy probablemente quedarán plenamente al descubierto cuando conozcamos los datos de gasto y deuda pública correspondientes a 2016 en los primeros meses del año próximo.

El documento Criterios Generales de Política Económica (CGPE) que cada año envía el Gobierno al Congreso durante el mes de septiembre presentaba siempre un cuadro con el estimado del gasto total para el cierre del año en curso. Bueno, por lo menos eso hizo desde su concepción y hasta el 2015, ya que los CGPE de este año no lo hicieron así y en su lugar informan en una redacción disimulada que el gasto esperado en 2016 es de 5,218.6 miles de millones de pesos (mmp).

No hay una explicación de ese cambio de forma, pero la cifra citada coincide con el dato incluido en uno de los cuadros de los CGPE informando que el gasto público de este año será un 27.2 por ciento del Producto Interno Bruto y supera en más de 450 mmp lo aprobado por el Congreso.

Otro tema que también es muy preocupante es que el Gobierno parece estar utilizando el remanente de operación del Banco de México (Banxico) para financiar, mediante una triangulación, un mayor gasto público. Este remanente se deriva fundamentalmente de factores financieros y cambiarios. Los resultados cambiarios se pueden dividir en dos partes. Una, que corresponde a la utilidad realizada por la venta de reservas internacionales; y otra que se refiere a una "utilidad" en papel que refleja lo que pasaría si Banxico vende sus reservas al tipo de cambio depreciado.

La prudencia y diversos estudios al respecto aconsejan no enviar al Gobierno como parte del remanente la utilidad cambiaria de papel. No obstante, la SHCP recibe el total, realizado y no realizado, que por ley debe destinar "Cuando menos el setenta por ciento a la amortización de la deuda pública del Gobierno Federal contratada en ejercicios fiscales anteriores o a la reducción del monto de financiamiento necesario para cubrir el Déficit Presupuestario … aprobado para el ejercicio fiscal en que se entere el remanente, o bien, una combinación de ambos conceptos" y "El monto restante, a fortalecer el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios o al incremento de activos que fortalezcan la posición financiera del Gobierno Federal."

El remanente de Banxico en 2015 que entregó este año al gobierno fue de 239.1 mmp, la mayor parte "utilidad de papel". Para que Banxico ponga esta última a disposición del Gobierno, es necesario que en su balance constituya un activo en favor de éste, y aumente el pasivo del Banco. En otras palabras, para monetizar la "utilidad de papel" es necesario que Banxico eleve su deuda.

La SHCP dispuso, en apego a la ley, que, del remanente citado, 167 mmp se utilizaran para amortizar deuda y reducir las necesidades de financiamiento. Un amigo me comentó que este uso del remanente es atinado, pues en su mayoría se destina a liquidar deuda. Yo tengo, sin embargo, un par de comentarios.

Primero, aun cuando el Gobierno utilizara el remanente "de papel" para reducir permanentemente su deuda, la contrapartida es el aumento de la deuda de Banxico. En conjunto, como se dice coloquialmente, se estaría sacando dinero del bolsillo derecho y pasándolo al izquierdo.

Segundo, si como resultado del uso del remanente de "papel" la reducción de deuda pública fuera permanente o el nuevo financiamiento fuera menor al aprobado, por lo menos mejoraría la posición financiera del gobierno. Me temo que, en la práctica, nuestras autoridades liquidan deuda para cumplir el mandato legal, pero este no les impide volverla a contratar, de manera que al final su nivel total queda sin cambio o hasta se eleva.

De esta manera, el Gobierno cuenta con más recursos para gastar, cortesía de la triangulación que hace con el endeudamiento de Banxico. Los datos oficiales a septiembre parecen indicar que eso es precisamente lo que hizo. A pesar de la aplicación del remanente, el saldo de la deuda pública interna bruta aumentó 211.2 mmp respecto a diciembre de 2015. Esto último, de confirmarse cuando conozcamos los datos reales de todo el año, hará todavía más evidente la fragilidad de nuestras finanzas públicas. El gran peligro está en que la SHCP quiera repetir esta artimaña en 2017.

sakalifaa@gmail.com

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