«Tras años de ‘greenwashing’ salvaje, las grandes textiles tienen la obligación de transformarse»

Mariana Gramunt ha sido la única representante española invitada este año en el acto paralelo al cónclave de Davos ‘Green Acelerator’. Allí, las ‘startups’ «de impacto» más innovadoras se reúnen con inversores, científicos, academia, políticos y expertos en sostenibilidad y ESG para compartir soluciones y experiencias hacia la lucha contra el cambio climático y la transformación regenerativa y circular.

A su regreso de la cita, habla de cómo el mensaje de la sostenibilidad cala más allá del activismo y empuja de lleno una nueva economía a la que, jóvenes como ella, contribuyen con nuevos enfoques para sectores tradicionales. El suyo es el textil. Su empresa, T-Neutral, de la que es cofundadora junto con su hermana Carlota, ha desarrollado una herramienta pionera en el mundo que ofrece un parámetro de medición y trazabilidad, que identifica la cantidad de textil generado durante el proceso productivo y comercial para ayudar a las marcas a reducir su impacto en el medioambiente.

-¿Cómo ha sido su experiencia y qué lecciones se trate de Davos?

-Davos es un lugar particular, al que hay que asistir sabiendo que allí la crisis climática es un punto de la agenda, no el foco principal. Hemos aprovechado para escuchar a los expertos, una oportunidad inigualable para presenciar ponencias de los máximos exponentes en la materia, pero sobre todo para seguir reforzando el mensaje de que el cambio que necesitamos es de modelo económico y que las ‘startups’ verdes sin un viraje de la mentalidad de la inversión no tienen la capacidad de transformación necesaria para combatir las amenazas a las que nos enfrentamos.

-¿Cómo valora el peso de los negocios verdes en este encuentro internacional? Da la impresión de que se habla más de cambio climático que nunca.

-Sí y es una gran noticia. Por fin se empieza a entender que, en relación a la crisis climática, todas las actividades e impactos del ser humano están interrelacionados. Resulta fundamental que temas como la transición hacia la circularidad o la innovación tecnológica aplicada al impacto positivo y regenerativo forme parte de la agenda de cualquier foro, especialmente uno tan relevante como el WEF, ya que, en 2023, hablar de futuro quiere decir hablar de cómo contribuir a paliar la crisis climática, ya sea en el sector automovilístico, el alimentario o el económico, pero sobre todo de cómo construir un nuevo contexto en el que la regeneración y la conservación vaya por delante de la reparación.

-¿Qué nichos, dentro de la economía ‘verde’, ve más pujantes en las nuevas empresas?

-En los diferentes paneles alrededor de innovación verde hemos notado un interés especial en el almacenamiento de energías (hidrógeno, baterías…), la trazabilidad o el sector agroalimentario, y más concretamente alrededor del desperdicio y el agua. También hemos visto cómo la innovación social empieza a hacerse un hueco también en la esfera ‘startup’ con proyectos ambiciosos alrededor de la educación o fomento de la riqueza hiperlocal.

-Este tipo de iniciativas empresariales se han asociado tradicionalmente a pequeños proyectos, que a grandes ‘unicornios’. ¿Cuál es la clave para convertirse en uno de ellos?

-Como decía, es esperanzador como el mensaje de gravedad de la crisis climática por fin está calando en el conjunto de la sociedad y ha dejado de ser percibido como un tema de interés solo para los «medioambientalistas». La sostenibilidad, el impacto positivo y tantos otros conceptos que en un primer momento formaron parte de la esfera del activismo, son en realidad trasladables a todos los sectores profesionales tanto en cuanto la propia sostenibilidad del planeta nos afecta a todos. Gracias a que las nuevas generaciones han interiorizado la importancia de crear proyectos de triple impacto, esta perspectiva ha entrado en cualquier sector y por lo tanto ha dado lugar a grandes innovaciones.

-El sector al que representa, el textil, es muy complejo a la hora de alcanzar una verdadera sostenibilidad. Al menos, es la imagen que tiene. ¿Es cierta?

-Sí, es cierto. Por un lado, porque se trata de un sector muy complejo en cuanto a la trazabilidad de su cadena de valor y por otro porque el modelo imperante es aún lineal. La falta de trazabilidad y la circularidad deben ser los dos grandes objetivos de la industria, así como una profunda revisión de la intensidad productiva y comercial. El ‘fast fashion’ por definición es incompatible con la sostenibilidad, por lo que la transformación ha de ser profunda y ambiciosa. Esto sin duda es un gran reto, pero también una gran oportunidad para liderar una transición necesaria y recuperar su rol de agente de cambio positivo.

-¿Lo tienen fácil para reconvertirse en sostenibles las grandes corporaciones textiles?

-Tienen la obligación de hacerlo. La clave está en empezar el camino con objetivos concretos y verdadero compromiso de transformación, aun a sabiendas de que será un proceso largo y que los frutos no se verán a corto plazo. Es imprescindible un ejercicio de responsabilidad, honestidad y compromisos. El consumidor está preparado para recibir estos mensajes. Sobre todo, después de todos estos años de ‘greenwashing’ salvaje, ha llegado el momento de ponerse a ‘walk the talk’ como se dice en inglés.

-¿Qué planes inmediatos y a corto plazo tiene su empresa?

-Nuestro objetivo más inmediato es desarrollar en los próximos dos años el modelo completo para poder medir, reducir y compensar. Actualmente ya estamos trabajando con marcas para la medición y reducción de su huella textil y a lo largo de de 2023 finalizaremos el piloto que tenemos en marcha para desarrollar la primera plataforma de créditos textiles, de tal forma que los productores textiles puedan compensar su huella textil a través de proyectos transparentes, fiables y que generen desarrollo sostenible local. Nuestro objetivo para 2026 es ser capaces de recuperar o desviar más de 100 mil toneladas de textil de vertedero con el apoyo de marcas comprometidas con la medición, reducción y compensación de su huella textil.

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