Remedio chino para revivir economía: comercio informal

China pasó gran parte de las últimas dos décadas tomando medidas severas contra vendedores callejeros en sus ciudades más grandes, parte de un esfuerzo por limpiar la imagen del país, mejorar la seguridad y la higiene alimentarias y regular el comercio de forma más estricta.

Ahora, con la economía de China contrayéndose por primera vez desde los 70, los líderes chinos quieren volver a llenar las calles con puestos de vendedores ambulantes, camiones de comida y otros tipos de minoristas de banqueta. La pregunta es cuántos estarán dispuestos a atender el llamado, y qué tanto pueden los vendedores callejeros mover la aguja para la segunda economía más grande del mundo.

Después de que el PIB de China se contrajo en una cifra histórica de 6.8% en el primer trimestre del año, el Primer Ministro Li Keqiang rompió con la tradición al abandonar un objetivo formal del PIB para el 2020. En lugar de eso, dijo a legisladores el mes pasado, Beijing necesitaba enfocarse en asegurar el empleo.

Con ese fin, los líderes chinos han lanzado una serie de medidas para apoyar las contrataciones de recién egresados, trabajadores migrantes, veteranos del Ejército y millones de otros trabajadores que han perdido sus empleos en la pandemia, con el objetivo oficial de crear 9 millones de empleos nuevos y mantener la tasa oficial de desempleo urbano en alrededor de 6% o menos.

Sin embargo, la iniciativa que más ha llamado la atención es el esfuerzo de Li por alentar la actividad emprendedora en puestos callejeros a microescala y tiendas pequeñas, algo que él describió la semana pasada como «igual de vital para China que negocios más grandes y de más alta gama.

«El país mejorará si el mercado, las empresas y los dueños de negocios individuales sobreviven y se desarrollan. Nosotros los apoyamos», indicó, al tiempo que elogió las aportaciones de los puestos de comida callejeros a la «cultura culinaria humana».

El comercio callejero alguna vez fue una parte vibrante de la economía privada de China, que proporcionaba productos y servicios baratos y útiles para los clientes. Sin rentar un puesto o incluso contratar personal, un comerciante podía iniciar un negocio casi de inmediato, con un inventario diminuto. Estos negocios ayudaron a absorber a la inmensa población de obreros que fueron despedidos a medida que Beijing procedía a renovar sus infladas e ineficientes compañías paraestatales en los 90.

Después de que la economía china cobró impulso, las autoridades y algunos ciudadanos llegaron a ver a los vendedores callejeros como caóticos e indisciplinados. Asediados por quejas sobre infracciones a la seguridad alimentaria, bienes falsificados y daño al medio ambiente, los vendedores en algunas grandes ciudades fueron obligados a trasladarse a los suburbios o a dejar por completo las ciudades.

Durante su rueda de prensa anual el mes pasado, el Primer Ministro dio indicios de un giro aparente en el veredicto del Partido Comunista sobre los vendedores callejeros. Elogió a la enorme ciudad de Chengdu, en el suroeste del país, una metrópolis con 14 millones de habitantes que dijo que había creado 100 mil empleos en tan sólo unas cuantas semanas al permitir que 36 mil comerciantes ambulantes regresaran a las calles.

Una de las nuevas vendedoras callejeras de Chengdu, Li Zhenzhen, dijo que el negocio empezaba a cobrar impulso después de que ella y una amiga juntaron sus recursos a mediados de mayo para comprar joyería en un mercado mayorista. En un principio, pasaban días enteros sin que vendieran ni un par de aretes, pero tan sólo el domingo registraron ventas de un total de mil yuanes, o 140 dólares, suficiente para cubrir su inversión inicial.

«Había estado sin hacer nada en casa durante meses sin ningún ingreso», contó Li. «Si el negocio realmente marcha bien, contemplaré abrir una tienda en línea».

En los últimos días, un montón de ciudades, entre las que se encuentran Shanghái, Hangzhou, Nanjing, Changsha, Qingdao y Foshan, han introducido medidas similares que relajan las regulaciones para los vendedores callejeros.

Los gigantes minoristas más importantes de China, entre ellos Suning.com Co., Tencent Holdings Ltd. y Alibaba Group Holding Ltd., también se apresuran a participar en el esfuerzo, con préstamos baratos, ayuda en logística y promociones en línea para los dueños de puestos pequeños. Mientras tanto, los inversionistas chinos compran como pan caliente las acciones de productores de cerveza, de algunos productores de alimentos y de una compañía de vehículos de motor que fabrica camionetas de carga tipo van que pueden convertirse en tiendas móviles.

Los economistas dicen que el esfuerzo del Gobierno tiene cierta lógica. Las personas de escasos recursos y los pequeños negocios son los que se han visto más duramente afectados por la desaceleración económica inducida por la pandemia. Al enfocarse en la actividad económica con pocas barreras de entrada, la esperanza es ayudar rápidamente a que personas de más bajos recursos encuentren una base sólida.

Pero muchos también se preguntan si la expectativa en torno a los nuevos puestos callejeros tiene gran fundamento en la realidad.

«Definitivamente ayuda con el empleo, pero el grado de incentivar el crecimiento económico en general podría ser de todos modos muy limitado», señala Fan Lei, un economista en Sealand Securities, con sede en Shanghái. «Realmente no tienen otras buenas opciones a corto plazo».

Extrapolando las afirmaciones del Primer Ministro Li sobre el incentivo al empleo de Chengdu, Fan calcula que el plan de los puestos callejeros podría crear hasta 2 millones de empleos en todo el país, lo que por lo tanto le restaría en teoría alrededor de 0.2 puntos porcentuales a la tasa de desempleo urbano sondeada del país.

En la práctica, no queda claro si estos vendedores -aunque técnicamente empleados- estarán en mejores condiciones económicas. Para empezar, el negocio de la comida callejera nunca fue fácil, y el estallido repentino de entusiasmo podría terminar en lágrimas para muchos participantes nuevos del mercado.

A más largo plazo, es probable que la reaparición de los puestos callejeros reintroduzca los mismos problemas con la calidad de los alimentos y las falsificaciones que llevaron al Gobierno a tomar medidas severas en primer lugar, señaló Fan.

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