Recesión o no, el tema es que estamos estancados

Llevamos ya dos trimestres en los cuales la economía mexicana no crece e incluso camina levemente en reversa.

El día de ayer, el Inegi dio a conocer que en el cuarto trimestre del año pasado la economía mexicana tuvo un leve retroceso de 0.1 por ciento respecto al tercer trimestre.

En el trimestre anterior se había presentado ya un descenso de 0.4 por ciento.

Es decir, llevamos ya dos trimestres en los cuales la economía mexicana no crece e incluso camina levemente en reversa.

El dato revelado generó una amplia discusión entre los expertos, ya que popularmente se dice que cuando hay dos trimestres de retroceso consecutivo se habla de una ‘recesión técnica’.

En realidad es simplemente una definición popular que se ha extendido desde hace ya algunos años. Sin embargo, existe un comité que convocó el propio Inegi denominado de ‘Fechado de los Ciclos Económicos’, en donde un grupo de expertos tendrá que caracterizar esta etapa, lo que aún no hace.

Lo que se puede observar en la economía mexicana, más allá de las denominaciones que se quieran dar a esta fase, es que tenemos un comportamiento sumamente heterogéneo.

En el cuarto trimestre del año, de acuerdo con las cifras que conocimos ayer, fue el sector terciario, es decir, el comercio y los servicios, el que jaló hacia abajo el resultado económico.

En contraste, el sector secundario, representado por la industria, en donde el mayor peso lo tienen las manufacturas, tuvo un crecimiento de 0.4 por ciento, y también el sector agropecuario tuvo cifras positivas.

Aunque no se dio a conocer el detalle, pues se trata sólo de una información oportuna, lo central en esta caída seguramente fue el fuerte retroceso de los servicios derivado del cambio de reglas del outsourcing.

Hasta noviembre, el renglón de los servicios que mide esta actividad tenía una caída de 23 por ciento respecto al promedio del tercer trimestre y del orden de 50 por ciento con relación al nivel que tuvo en el cuarto trimestre del año pasado.

Sin el impacto de este cambio, quizás el sector terciario hubiera tenido cifras bajas pero en terreno positivo.

¿Qué podemos esperar para 2022 de estos resultados económicos?

El Banco de México dará a conocer hoy los resultados de la encuesta de expectativas que realiza entre cerca de 30 grupos de expertos.

En diciembre, se estimó un crecimiento de 2.8 por ciento en promedio para el PIB de este año. Lo más probable es que los pronósticos de hoy tengan un importante ajuste a la baja, que coloque esa cifra entre 2.2 y 2.3 por ciento, no sólo por el estancamiento de los últimos meses del año pasado, sino también por el hecho de que el arranque de este año ha estado influido negativamente por los efectos del COVID.

Como le hemos comentado en este espacio, si las cosas van bien, quizás estos efectos pudieran dejar de notarse en el segundo trimestre del año, pero los resultados de los primeros meses tendrán el lastre de este impacto.

Más allá de las perspectivas puntuales que se observen, el problema económico de fondo es una incapacidad para crecer de nuestra economía.

El tema clave, como en cualquier economía del mundo, es la inversión.

Si no hay un crecimiento sostenido de ésta, la economía mexicana tampoco podrá crecer de modo sostenido. El aumento del 5 por ciento en el PIB que se observó en 2021, se explica en gran medida por el aumento del consumo y no tanto por el de la inversión.

Y con temas como, por ejemplo, la reforma eléctrica y la incertidumbre que ha generado, lo que se está haciendo es adicionando mayores dudas respecto a la conveniencia de invertir hoy en México.

En este tema no hay que inventar el agua tibia: sólo la confianza de los empresarios puede cambiar las circunstancias de nuestra economía.

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