México y la UE apuestan por la globalización

En Europa, mientras tanto, uno de los países más importantes de la Unión Europea, el Reino Unido, ha votado por salir de la UE, rompiendo una alianza comercial y política que había durado más de cuatro décadas. En una etapa como ésta, cuando el libre comercio y la globalización están bajo ataque, hay pocos signos de esperanza en el horizonte. Uno de ellos es la ronda de negociaciones que se están llevando a cabo entre la Unión Europea (UE) y México para profundizar en su acuerdo comercial.

México y la UE negociaron un acuerdo comercial preferencial a finales de los 90, que entró en vigor en el 2000. El llamado Acuerdo Global fue ambicioso: además del comercio, abrió la puerta a una serie de colaboraciones institucionales y un diálogo político continuo entre México y Europa. El acuerdo liberalizó el comercio para casi todos los bienes industriales tras un período de transición: en 2003, todos los productos manufacturados mexicanos entraban libre de aranceles a la UE; y en 2007, los productos europeos ya entraban sin barreras arancelarias a México. Para la agricultura, siempre un escollo en este tipo de acuerdos, el mercado europeo se abrió a 80% de los productos mejicanos al cabo de un período de transición de 10 años. El resto, incluyendo la carne, los productos lácteos, cereales y plátanos, donde la UE tiene excedentes de producción, fueron excluidos o sometidos a cupo. El 60% de los productos agropecuarios europeos recibieron un trato preferencial en México.

Además de liberalizar el acceso comercial, el Acuerdo Global tenía apartados sobre las compras públicas, la protección de la propiedad intelectual, y los servicios financieros, de telecomunicaciones y de información. Los servicios europeos recibieron con la firma del acuerdo acceso al mercado mexicano en condiciones casi tan favorables como las que disfrutan Canadá y EU bajo el ALCNA. Acordaron colaborar en sectores como la minería, el transporte y el turismo, las estadísticas, la ciencia y la tecnología, y el medio ambiente. Se dio entrada a las instituciones mexicanas a consorcios internacionales que compiten para fondos y subvenciones europeas, como los fondos Horizon 2020 a la investigación.

Tras el acuerdo, los flujos de inversión directa europea a México se triplicaron, y el valor del comercio se duplicó. Las exportaciones europeas a México casi se cuadruplicaron, arrojando para la UE un superávit comercial. A pesar del dinamismo de esos flujos, en el 2016 sólo 5% de las exportaciones totales mexicanas fueron a la Unión Europea, comparado con 80% a EU.

Las nuevas negociaciones, iniciadas en 2015 y aceleradas en febrero de 2017, tienen como objetivo de estrechar aún más los lazos comerciales entre los dos socios, a la vista de los profundos cambios que las dos partes han sufrido desde 2000. La UE ha ampliado en 13 el número de sus estados miembros desde que se firmó el Acuerdo Global, y un subgrupo de ellos ha adoptado una moneda única. En las Américas, Europa tiene nuevos acuerdos comerciales con Canadá y Ecuador, y hay negociaciones con Chile y Mercosur en el horizonte. La Comisaria Europea del comercio Cecilia Malmström indicó que el objetivo último era "llevar el Acuerdo al siglo 21." Quieren simplificar la burocracia y levantar las barreras no-arancelarias al comercio.

¿Qué interés tiene para México estrechar lazos comerciales con la UE? El país, que es uno de los más abiertos al comercio en el mundo, lleva años queriendo diversificar el destino de sus exportaciones y reducir su enorme dependencia sobre el mercado de EU. Las amenazas de Trump sobre el ALCNA han hecho aún más urgente este objetivo.

Aunque Trump parece haber cambiado de opinión sobre el ALCNA (NAFTA), México preferiría depender menos de EU. La UE es sin duda una alternativa atractiva. Tiene mayor población que los EU: sus 28 países suman más de 500 millones de habitantes, comparado con 326 millones en EU. Su PIB total es muy parecido al de los EU: $18,5 billones en la UE, $17,4 billones en EU. Aunque la renta por habitante en Europa es bastante menor, la UE ofrece un mercado inmenso de renta per cápita alta, donde no hay barreras al comercio entre los países.

Sin embargo, a pesar del enorme tamaño y potencial del mercado europeo, Europa registra excedentes comerciales crónicos, en contraste con EU. Si abriera más su mercado a Europa, el consumidor mexicano ganaría en calidad, variedad y probablemente en precios, pero Europa no sería un "motor" alternativo para absorber muchas exportaciones de la economía mexicana.

Para Europa el atractivo de un acuerdo más amplio con México es evidente. Aunque la recuperación económica ha llegado al continente, el comercio global es fundamental para seguir estimulando su crecimiento. El TTIP iba a beneficiar más a Europa que a EU, dado su superávit comercial con EU y su bajo crecimiento. Con el TTIP parado, Europa tendrá que ir buscando otras salidas y fuentes de crecimiento, y México es un buen candidato.

En un momento cuando el mundo sube a una ola de proteccionismo comercial, la noticia de que se intensifican los lazos comerciales entre México y la Unión Europea es esperanzadora. A México el libre comercio le ha aportado muchísimos beneficios, entre ellos un crecimiento del 515% en sus exportaciones desde 1994. Y la UE, a pesar de Brexit, quiere reafirmar su compromiso con el ideal del libre comercio global. Mientras muchos países dan pasos hacia atrás, México y la UE destacan por seguir su andadura hacia adelante en la globalización.

 
Profesora del IE Business School
 
Twitter@GayleAllard

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