CÁMARA NACIONAL

DE LA INDUSTRIA TEXTIL

Los sectores cosmético, de alimentos y textil utilizan el cáñamo

La legalización del cultivo de cáñamo promete dinamizar la economía local. Las industrias cosméticas y alimentarias ya tienen luz verde para usar los derivados de la planta. Otros sectores, como el médico y textil, esperan el reglamento para la siembra y cultivo.

El cáñamo es una variedad de cannabis. Según normativas internacionales, para el consumo humano debe contener menos del 0,3% de tetrahidrocannabinol (THC); el componente psicoactivo, y, en promedio, un 25% de cannabidiol (CBD); el compuesto orgánico con aplicaciones medicinales. El reglamento, que debería estar listo hasta el 20 de octubre del 2020, normará estos porcentajes. Así lo explica la abogada Cecilia Falconí, parte del clúster de cáñamo de la Cámara de Comercio de Quito.

Las industrias de cosméticos y alimentos tienen interés en el cáñamo, pues es un superalimento rico en fibra, proteína y omegas. Estos sectores ya pueden importar los derivados para diseñar sus productos. Es el caso de Laboratorios Beautik, que con materia prima alemana elaboran champú, rinse, crema de peinar y otros.

Pequeños emprendimientos también están experimentando y creando. Uno de ellos es Phi Cosmetics, que inició la investigación hace 3 años. Nina Tapia, creadora de la marca, espera que el reglamento le permita obtener materia prima local de calidad. “Me interesa formar parte de una cadena de valor en la que pueda comprarle a un cultivador local. Las organizaciones hemos trabajado para que den chance a los pequeños para fabricar procesados de buena calidad”, dice.

Falconí explica que en el proyecto del reglamento hay dos alternativas. Para obtener la licencia de cultivo industrial se requerirá de al menos 10 hectáreas. Los pequeños productores, por otro lado, tendrán que crear asociaciones con personería jurídica. El cultivo para uso medicinal a cielo abierto requerirá de al menos una hectárea y en invernadero un kilómetro cuadrado.

“No se debe sobrerregular porque las posibilidades de inversión se alejan”, advierte Omar Vacas, biólogo e investigador del cannabis. El cáñamo tiene mucho potencial en la industria alimentaria. Se pueden producir barras de proteína, ‘snacks’, chocolates, salsas o suplementos alimenticios, según Farith Pino, fundador de la organización de investigación y capacitación Cáñamo Industrial. La empresa de alimentos Cusi World importa semillas de cáñamo descascaradas desde hace 3 años. “Cuando empezamos la comercialización la ley no permitía la siembra, pero sí la comercialización. Entonces, como es una semilla sin cáscara, no se puede sembrar”, dice José Quinteros, dueño de la marca.

Ahora, cuenta, hay más interés por parte de chefs y emprendedores. “Están experimentando en temas como en la extracción de aceites, harinas”.

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