La estrategia de Walmart tras la polémica por los sobornos

OHL México aparece en el puesto 14 del ranking de transparencia de políticas anticorrupción que han elaborado Expansión, Transparencia Mexicana y Mexicanos Contra la Corrupción.

'500 Frente a la Corrupción' no es un índice sobre la corrupción en las principales empresas del país, sino una evaluación de sus compromisos públicos en favor de las políticas de integridad, aunque no de su cumplimiento. Eso explica por qué empresas que han estado en la mira, como OHL, están entre las posiciones más altas, pues tras la polémica aceleró la implementación de políticas de transparencia para recuperar la credibilidad.

El 21 de abril de 2015, saltó el escándalo que en los últimos años ha marcado a OHL México: a través de YouTube, fuentes anónimas filtraron videos que incluían conversaciones telefónicas entre directivos de la compañía, funcionarios del gobierno federal y del Estado de México, directivos de Pemex y magistrados.

La polémica trajo como consecuencia auditorías internas a sus concesiones carreteras y a sus estados financieros, que desembocaron en una multa de la CNBV, de 71.9 millones de pesos, por violaciones a la ley en sus prácticas contables. Pero la empresa no fue sancionada por incurrir en actos de corrupción o sobornar a funcionarios públicos. “OHL México, a pesar de todas las investigaciones y revisiones que tenemos, no está multada por temas de corrupción en lo absoluto. A pesar de las investigaciones no hay nada que se haya probado”, dice Sergio Hidalgo, director general de la empresa.

El escándalo, reconoce, fue un toque de atención que hizo reaccionar a la firma para mejorar su implementación de políticas de responsabilidad corporativa, que ya venía ejecutando desde 2014. En las cuatro auditorías externas a las que se vio sujeta surgieron 19 recomendaciones, de las que 17 tenían que ver con el fortalecimiento del gobierno corporativo.

Menos de medio año después de la filtración de los audios, la empresa ya mostraba signos de cambio. Los directivos involucrados en las grabaciones salieron de la compañía, que impulsó una mayor transparencia en sus operaciones en busca de limpiar su reputación. Así, comenzó a atender las recomendaciones de los auditores y a implantar medidas de transparencia administrativa similares a las de grandes organizaciones en el mundo.

Por ejemplo, OHL México adoptó políticas anticorrupción, actualizó su código de ética, creó un área de cumplimiento, reforzó sus auditorías internas, cambió las normas de compras y presupuesto, y modificó las reglas de contratación de proveedores, con el objetivo de trabajar con empresas reconocidas, con buen historial y dispuestas a cumplir con el código de ética de OHL, detalla Hidalgo.

El gobierno corporativo también cambió: salieron algunos consejeros y, en su lugar, entraron otros nuevos e independientes, a la vez que se crearon dos comités, de auditoría y prácticas societarias. Y esto se trasladó a las subsidiarias.

“Nos fuimos al extremo, y hoy todas nuestras subsidiarias tienen consejeros independientes, sesionan en consejo de administración, presentan cuentas anuales, tienen revisiones exhaustivas y, lógicamente, tienen sus comités de auditoría y cumplimiento”, explica Hidalgo.

La empresa nunca dijo que las llamadas telefónicas grabadas fueran falsas, aunque siempre ha mantenido que estaban manipuladas. El escándalo, de todos modos, dio pie a que mejoraran tanto la forma en que se realizaban las denuncias al interior de la empresa como el sistema de sanciones. Ahora, dice Hidalgo, hay una política de cero tolerancia. Al violar el código de ética o alguna política de la empresa, el colaborador es despedido. “Una vez que lo hacen, no hay vuelta atrás”.

Sin estas políticas, la sociedad civil iba a seguir dudando de la empresa pese a los esfuerzos por mejorar su transparencia, dice el director de OHL México. “Algo teníamos que cambiar en la forma de comunicar, y me parece que esto que ha acelerado el proceso de cambio nos permitió dar la cara ante todos esos procesos de revisión e investigación”.

Hidalgo ha buscado dar ejemplo a sus colaboradores al interior de la empresa, y dejar de lado posibles conflictos de intereses. Ahora, agrega, hay que predicar con el ejemplo. “Hoy, ninguna empresa que contratemos puede ser una empresa surgida y recomendada por ninguna instancia de gobierno”, asegura.

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