Habemus Tratado, aunque hoy sólo bilateral

Dinero en Imagen. Desde el Piso de Remates. Maricarmen Cortés. Finalmente sí se llegó a un acuerdo o entendimiento con Estados Unidos, después de 18 meses de arduas y difíciles negociaciones con el gobierno del proteccionista Donald Trump, quien desde un principio criticó a México y Canadá, fustigó el TLCAN y constantemente nos amenazó con denunciarlo o salirse del tratado. La incertidumbre sobre el futuro del mismo se convirtió, efectivamente, en uno de los principales factores que mantuvo en jaque al tipo de cambio y el futuro de la inversión extranjera en nuestro país.

El acuerdo o entendimiento anunciado ayer con bombo y platillos por Trump, quien se jactó no sólo de haber logrado un buen acuerdo, sino que incluso quiere cambiarle el nombre a US-Mexican Trade agreement, según dijo delante de los secretarios de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray; de Economía, Ildefonso Guajardo, y de Jesús Seade, el negociador en jefe por parte del equipo de transición.

Lo mejor es que, como bien reconocieron Luis Videgaray y Guajardo, con este acuerdo terminará ya la incertidumbre y no sólo por Trump, sino por el futuro de la Reforma Energética con López Obrador.

Aunque México sí tuvo que ceder en temas como el automotriz, se acotó la cláusula Sunset a 16 años, pero no con muerte súbita o extinción automática, sino con revisión del tratado a partir del sexto año, y el sector energético quedó blindado.

GANADORES Y PERDEDORES

Entre los ganadores hay que anotar, en primer lugar, a Trump, que logró prácticamente todo lo que quería con el TLCAN, pero, efectivamente, también a México y, en este sentido, no sólo al presidente Enrique Peña Nieto porque concluyeron las negociaciones en su administración, sino a Andrés Manuel López Obrador, porque se elimina un factor de incertidumbre y su sexenio iniciará con mayor tranquilidad en los mercados.

Entre los sectores ganadores, en primer lugar, el Consejo Coordinador Empresarial, que preside Juan Pablo Castañón, por su intensa labor de cabildeo, encabezada también por Moisés Kalach. Los sectores que salieron mejor librados fueron el agropecuario y el textil, y hay que destacar la labor de Bosco de la Vega, presidente del CNA, quien nunca cedió en el tema de aranceles estacionales que, finalmente, se eliminó.

El gran perdedor, sin lugar a dudas, es el sector automotriz, porque México tuvo que ceder tanto en la mayor integración nacional, que se elevó de 62.5% a 75%, y que hasta el 40% del automóvil se fabrique en zonas de salarios de 16 dólares la hora, es decir, en Estados Unidos y Canadá. Aunque Guajardo dijo que actualmente el 70% de las exportaciones cumplen con estos límites, habrá empresas que tendrán que pagar aranceles de 2.5 por ciento.

TRILATERALIDAD DEPENDE DE CANADÁ

La trilateralidad del TLCAN dependerá ahora de Canadá, y no hay que olvidar que lo que también quiso desde un principio Trump fue separar a México y a Canadá y firmar acuerdos bilaterales, y está a punto de lograrlo.

Unos de los problemas para la integración de Canadá son los capítulos de revisión de controversias, porque se mantienen el 11 y el 20, pero salió el 19, que Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, considera esencial, porque regula el establecimiento de paneles internacionales independientes si una empresa se considera afectada por temas de dumping o prácticas desleales de comercio.

Al respecto, el canciller Videgaray dijo que México prefiere mantener la trilateralidad, aunque Trump le cambie el nombre al tratado, pero que, en caso de que Canadá decida no aceptar el acuerdo, México sí aceptará firmar el bilateral con Estados Unidos.

MERCADOS, EN ESPERA

Aunque el peso se fortaleció tras el anuncio del acuerdo o entendimiento con Estados Unidos y el dólar interbancario cerró en 18.75 pesos, el mercado se mantiene a la expectativa de la decisión de Canadá, que se espera esta misma semana.

La otra interrogante es si realmente hay tiempo para que el tratado —bilateral o trilateral— lo firme el presidente Enrique Peña Nieto. En México, desde luego, con la mayoría de Morena en el Senado, no hay duda de que se aprobará en fast track, pero en Estados Unidos el Congreso requiere de 90 días y, en el ínter, se atraviesan las elecciones de medio término, en las que el Partido Republicano puede perder su mayoría.

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