Argentina y Brasil, nuestras prioridades comerciales: SRE

El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, estuvo en Buenos Aires el viernes para la reunión del Mercosur y la Alianza del Pacífico. Ésta agrupó en el Palacio San Martín a ocho cancilleres y ministros de Comercio de los dos bloques, los que se comprometieron a liberar el comercio en una amplia hoja de ruta que los acerca. Con Videgaray vinieron por el gobierno de Enrique Peña Nieto, el ministro Ildefonso Guajardo (Economía) y Enrique de la Madrid (Turismo). Nacido en 1968, es el hombre que lleva adelante gran parte del difícil diálogo con la nueva administración de Donald Trump. En ese tren, dijo que las prioridades en el comercio mexicano este año estaban puestas en Argentina y Brasil.

La hostilidad de Trump hacia México y sus amenazas contra el Tratado de Libre Comercio generaron expectativas de que se profundice la relación con Argentina y con el Mercosur. ¿Qué hay de concreto?

Te voy a contar una historia. Cuando yo tuve la oportunidad de conocer al presidente Macri fue en Davos hace ya año y medio. Acompañaba yo al presidente Peña Nieto, y le hice la siguiente observación: ‘México en un día y medio hace más comercio con Estados Unidos que lo que hacemos con Argentina en todo un año’, y eso es algo que tenemos que cambiar. No existe una razón de fondo por la cual no tengamos una relación más cercana en materia de inversión, en materia de comercio entre México y Argentina. Y lo que estamos haciendo es precisamente eso. En unos cuantos meses hemos avanzado más en pláticas comerciales de lo que habíamos avanzado en los últimos 10 o 15 años con Argentina. Tenemos muchas complementariedades en nuestras economías. México es una potencia manufacturera, Argentina es un gran proveedor de alimentos al mundo, y puede México ser un mercado muy interesante para los productores agropecuarios, de agroindustria, de materias primas… Y en muchas otras cosas que Argentina vende a todo el mundo. Puede ser también un muy atractivo mercado, México, para las empresas argentinas que establezcan presencia allá, como cada vez vemos ahora más empresas mexicanas que están llegando al mercado argentino. Creo que estamos en un momento inmejorable de las relaciones entre nuestros gobiernos, y se traduce en una integración económica mucho más acelerada. Nosotros hemos puesto el objetivo de que podamos tener un nuevo acuerdo comercial en este mismo año de 2017.

¿Cuál sería la diferencia con lo que tenemos actualmente ?

Hoy tenemos un comercio basado en cuotas, en ciertos productos en los cuales se establecen límites. Lo que queremos es avanzar realmente en una integración comercial con los principios del libre comercio. Naturalmente, estas son negociaciones. México tiene mucha experiencia en negociar acuerdos comerciales, tenemos acuerdos comerciales con 46 países. Somos una de las economías más abiertas del mundo, y para nosotros es un motivo de entusiasmo el encontrar ahora en Argentina una contraparte que comparte esa filosofía, que comparte esos valores. Y que sin duda, conforme Argentina se abre al mundo, redundará en beneficios muy claros para la economía de las familias argentinas.

¿Entonces lo que quiere México es un acuerdo de libre comercio con Argentina?

Sí, es lo que estamos trabajando. Es una profundización, es eliminar barreras, no solamente arancelarias, sino también no arancelarias.

¿Y existe la posibilidad de un acuerdo de libre comercio con el Mercosur?

Con el Mercosur lo que hemos acordado es tener un proceso de mucho mayor acercamiento a partir de temas concretos con la Alianza del Pacífico. México es parte, desde su origen, de la Alianza del Pacífico, que es una experiencia muy exitosa de integración económica. 92% de los bienes del comercio entre los cuatro países de la Alianza (Colombia, Chile, Perú y México) está libre de aranceles. Se ha incrementado de una manera muy importante el flujo de turistas, hemos eliminado las visas. Tenemos ya incluso integración financiera. Es decir, nuestros mercados de capitales empiezan a integrarse. Y ahora estamos, como bloque comercial, empezando procesos de negociaciones, explorar posibilidades de acuerdos con otros países fuera del bloque de la alianza. Hoy dimos un paso importante, un paso interesante, que es darle vida a un proceso de diálogo a partir de acciones concretas con el Mercosur. Hoy vemos en el Mercosur, particularmente los cuatro países fundadores del Mercosur que estuvieron aquí representados en Buenos Aires, vemos una afinidad en cuanto a la política pública y particularmente la comercial. Y esto es algo muy promisorio. Naturalmente estos procesos toman tiempo, pero México habrá de participar en este proceso con mucha convicción.

Usted dijo a lo largo de estas semanas que si el TLC no funciona México está dispuesto a salirse de éste o por lo menos a reformarlo. ¿Puede aclarar esto?

Creo que es algo fundamentalmente de sentido común. Nos vamos a quedar en el TLC siempre y cuando le convenga a México. Si lo que se nos propone es un acuerdo que es contrario al interés nacional, no tenemos que quedarnos. Pero creo que existe todo el espacio para generar una negociación genuina de ganar-ganar. Hemos aprendido mucho acerca del funcionamiento de este tratado (que tiene 25 años), y que los tres socios que lo integramos (Canadá, EU y México) podamos llegar a una buena negociación. Esa es la lógica con la que estamos nosotros dialogando con ambos gobiernos.

Para Trump, el TLC ha sido absolutamente perjudicial para los estadunidenses. ¿Y para los mexicanos?

El TLC ha sido positivo para los tres países. Las cifras son contundentes en cuanto a generación de empleos, competitividad manufacturera, inversiones, integración de las cadenas de valor. Y por supuesto esa es nuestra premisa fundamental, que el tratado ha sido algo positivo para las tres economías. Y México no piensa negociar ni con Estados Unidos ni con nadie desde el banquillo de los acusados. Puede ser mejor el tratado, puede actualizarse, hay cosas que vale la pena cambiar, sin duda sí. Es un tratado relativamente antiguo. Pero no aceptamos la premisa de que el tratado haya sido bueno para un país y malo para el otro. Ha sido bueno, y las cifras son contundentes, que ha sido bueno para las tres economías.

Me gustaría saber cómo llega su gobierno a la OEA con el caso de los estudiantes desaparecidos, el caso Ayotzinapa, que ha dañado mucho la imagen del gobierno de Peña Nieto adentro y afuera.

El caso de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa, ocurrido en Iguala en septiembre de 2014, es una profunda herida para el pueblo mexicano. Es algo que a los mexicanos nos agravia, nos duele, y que está siendo atendido por la vía institucional y con un amplísimo escrutinio de las instancias internacionales. México ha actuado con absoluta apertura, particularmente ante la CIDH. La investigación continúa, no es una investigación que esté cerrada.

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